María
en el mundo de la lectura.
Había una vez un grupo de
niños que asistían a una escuela pequeña, de color verde y tenía un mural muy
colorido. María era una de ellos, ella era una niña pequeña, delgada, con ojos
grandes y de color café, su cabello era castaño y le gustaba mucho ir a la
escuela
Su maestro era alto, moreno
y tenía el cabello rizado. Todos los días llegaba puntual a la escuela. Y con
diferentes actividades para trabajar, le leía cuentos, los ponía a dibujar, a
realizar experimentos y muchas cosas más.
Un día al iniciar su clase les dijo a
los niños que en este día todos se iban a poner a leer, todos se emocionaron
mucho, pero María estaba asustada ya que ella no sabía leer y no sabía qué
hacer. El profesor les repartió algunos libros de cuentos a los niños y les
dijo ustedes van a leer y me van a decir de qué trata su libro. Todos agarraban
su libro y lo empezaron a ojear. Unos hablaban y se reían como si su cuento
estuviera muy divertido. María observaba imágenes y algunos garabatos en su
libro, veía ruedas y muchos palitos, no sabía qué hacer. El profesor empezó a
pasar por todos los lugares y María lo observaba con miedo de que pasara por su
lugar, de repente la miro y se acercó, ella se quedó seria, ojeo el libro y al
ver las imágenes empezó a describirlas y a inventarse un cuento, imagino
castillos, dragones, hadas, princesas, príncipes, en fin todo lo que lleva un
cuento de hadas. El profesor la felicito pues su cuento le había quedado muy
bonito.
Después de pasar a todos los
lugares el profesor les presto el libro para que se lo llevaran a su casa para
que sus mamás lo leyeran y así ellos podrían comparar lo que ellos creían que
decía con lo que en realidad era.

María se fue muy emocionada, pero a la vez triste pues no sabía leer, llego a su casa y ojeo nuevamente su libro. De pronto escucho como si tocaran la puerta y rápidamente se dirigió a abrirla, pero no había nadie, al voltearse escucho nuevamente el sonido pero esta vez venia de la pared no de la puerta, se acercó a la pared y vio como apareció una pequeña puerta y se escuchó una voz que le decía ábreme, ábreme, ábreme... Entonces sin dudarlo la abrió y entro. Camino despacio y vio que había mucha niebla que en un instante se quitó y pudo observar un maravilloso paisaje con bellos jardines, pero tenía algo diferente a los demás, ya q las plantas en vez de flores tenían letras, al igual los aboles. En todas partes habían letras, de repente apareció un pequeño duendecillo, que se acercó y
El hombrecillo le dijo a María
que ya era hora de volver a su casa, ella no se quería ir todavía, así que el
pequeño le dijo que más adelante podría regresar ya que por hoy ya había estado
lo suficiente. María se despidió del hombrecillo y le agradeció por haberla traído
a este lugar tan maravilloso, el hombrecillo le dijo que ahí la iba a estar
esperando para cuando se llegará el momento de regresar, entonces María abrió
la puerta y observo su casa nuevamente y entro.
Rápidamente se fue a su
mochila y saco el libro y empezó a descifrar las letras que había en la portada
del libro, decía así “ Princesa”. Muy emocionada fue a con su mamá y le pidió que
le contara el cuento. La mama le conto el cuento y María pudo ver que si había descifrado
la palabra del libro.
Al
día siguiente María llego muy emocionada a la escuela, tenía muchas ganas de
leer otro cuento. El profesor les pidió que le dijeran de qué se había tratado
el cuento que se llevaron y les escribió una palabra en el pizarrón. María la
observo y la descifro, el profesor pregunto que quien sabía que significaba esa
palabra y María fue la única que levanto la mano, entonces el profesor le pidió
que dijera el significado, el profesor se quedó callado pues jamás pensó que María
sabría, así que le escribió otra y María la volvió a descifrar. El profesor
felicito a María, y con el paso de los días fue motivando a cada uno de los
niños para que aprendieran a leer, así como busco más actividades para que tuvieran
nuevos aprendizajes. A los pocos días María ya sabia leer.



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