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martes, 12 de marzo de 2013


María en el mundo de la lectura.



Había una vez un grupo de niños que asistían a una escuela pequeña, de color verde y tenía un mural muy colorido. María era una de ellos, ella era una niña pequeña, delgada, con ojos grandes y de color café, su cabello era castaño y le gustaba mucho ir a la escuela
Su maestro era alto, moreno y tenía el cabello rizado. Todos los días llegaba puntual a la escuela. Y con diferentes actividades para trabajar, le leía cuentos, los ponía a dibujar, a realizar experimentos y muchas cosas más.
Un día al iniciar su clase les dijo a los niños que en este día todos se iban a poner a leer, todos se emocionaron mucho, pero María estaba asustada ya que ella no sabía leer y no sabía qué hacer. El profesor les repartió algunos libros de cuentos a los niños y les dijo ustedes van a leer y me van a decir de qué trata su libro. Todos agarraban su libro y lo empezaron a ojear. Unos hablaban y se reían como si su cuento estuviera muy divertido. María observaba imágenes y algunos garabatos en su libro, veía ruedas y muchos palitos, no sabía qué hacer. El profesor empezó a pasar por todos los lugares y María lo observaba con miedo de que pasara por su lugar, de repente la miro y se acercó, ella se quedó seria, ojeo el libro y al ver las imágenes empezó a describirlas y a inventarse un cuento, imagino castillos, dragones, hadas, princesas, príncipes, en fin todo lo que lleva un cuento de hadas. El profesor la felicito pues su cuento le había quedado muy bonito.
Después de pasar a todos los lugares el profesor les presto el libro para que se lo llevaran a su casa para que sus mamás lo leyeran y así ellos podrían comparar lo que ellos creían que decía con lo que en realidad era.

María se fue muy emocionada, pero a la vez triste pues no sabía leer, llego a su casa y ojeo nuevamente su libro. De pronto escucho como si tocaran la puerta y rápidamente se dirigió a abrirla, pero no había nadie, al voltearse escucho nuevamente el sonido pero esta vez venia de la pared no de la puerta, se acercó a la pared y vio como apareció una pequeña puerta y se escuchó una voz que le decía ábreme, ábreme, ábreme... Entonces sin dudarlo la abrió y entro. Camino despacio y vio que había mucha niebla que en un instante se quitó y pudo observar un maravilloso paisaje con bellos jardines, pero tenía algo diferente a los demás, ya q las plantas en vez de flores tenían letras, al igual los aboles. En todas partes habían letras, de repente apareció un pequeño duendecillo, que se acercó y
le dijo a María- desde hace mucho tiempo te estaba esperando este es “el mundo de la lectura”, el cual debes conocer muy bien, ven que yo te lo mostrare y te enseñare a leer. María rápidamente se acercó pues ella quería aprender a leer, el hombrecito llevo a María a recorrer cada rincón de este lugar, lo primero que vio fueron las vocales, que eran unas pequeñas letras, la “A”, la “E”, la “I”, la “O” y la “U”. María recordó que su profesor ya les había hablado sobre ellas. De aquí se dirigieron a un campo donde había muchas plantas llenos de letras, el hombrecillo le dijo que estas letras formaban el abecedario y le presento a cada una de ella, María estaba encantada por ver a tantas letras diferentes y se aprendió el nombre de cada una de ellas. Luego se dirigieron a un espacio donde bailaban algunas letras, pero bailaban un momento y se cambiaban de pareja y así sucesivamente seguían bailando, el hombrecillo le dijo que caminara más para que observara otras letras que se juntaban en varios equipos y realizaban competencias, el hombrecillo le explico que aquí las letras formaban una palabra al estar en equipo y que cada palabra tenía un significado. María se sorprendió pues  comprendió que varias letras juntas significaban algo y esto le despertó más el interés por la lectura. Además le dijo que no se fuera a desesperar por no saber leer, pues ya llegaría su momento.
El hombrecillo le dijo a María que ya era hora de volver a su casa, ella no se quería ir todavía, así que el pequeño le dijo que más adelante podría regresar ya que por hoy ya había estado lo suficiente. María se despidió del hombrecillo y le agradeció por haberla traído a este lugar tan maravilloso, el hombrecillo le dijo que ahí la iba a estar esperando para cuando se llegará el momento de regresar, entonces María abrió la puerta y observo su casa nuevamente y entro.
Rápidamente se fue a su mochila y saco el libro y empezó a descifrar las letras que había en la portada del libro, decía así “ Princesa”. Muy emocionada fue a con su mamá y le pidió que le contara el cuento. La mama le conto el cuento y María pudo ver que si había descifrado la palabra del libro.
 Al día siguiente María llego muy emocionada a la escuela, tenía muchas ganas de leer otro cuento. El profesor les pidió que le dijeran de qué se había tratado el cuento que se llevaron y les escribió una palabra en el pizarrón. María la observo y la descifro, el profesor pregunto que quien sabía que significaba esa palabra y María fue la única que levanto la mano, entonces el profesor le pidió que dijera el significado, el profesor se quedó callado pues jamás pensó que María sabría, así que le escribió otra y María la volvió a descifrar. El profesor felicito a María, y con el paso de los días fue motivando a cada uno de los niños para que aprendieran a leer, así como busco más actividades para que tuvieran nuevos aprendizajes. A los pocos días María ya sabia leer.

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